La Tembladera enfrenta riesgo de colapso y requiere intervención urgente
La Tembladera, ubicada en la parroquia rural San Francisco de Jumón del cantón Santa Rosa, es un reservorio natural de agua utilizado para el riego de cultivos en la zona; sin embargo, desde su construcción, hace 64 años, su deterioro pone en riesgo a comunidades y a la producción agrícola. Publicidad
La Tembladera, ubicada en la parroquia rural San Francisco de Jumón del cantón Santa Rosa, es un reservorio natural de agua utilizado para el riego de cultivos en la zona; sin embargo, desde su construcción, hace 64 años, su deterioro pone en riesgo a comunidades y a la producción agrícola.
Moradores advierten que, durante la temporada invernal, el incremento del caudal, de este humedal de 250 hectáreas, podría provocar el colapso de la estructura y causar graves inundaciones.
Diario Correo visitó esta zona rural y dialogó con habitantes de sectores aledaños, quienes expresaron su preocupación por el estado crítico de la represa, señalando que el agua ya no se controla adecuadamente y amenaza con afectar viviendas, cultivos y vías de acceso.
Frente a este escenario, exigen una intervención inmediata de las autoridades competentes.
SIN MANTENIMIENTO
Ernesto Pesantes, morador del sector, explicó que La Tembladera originalmente era un lago natural que, en 1962, fue intervenido para construir una represa que permitiera controlar inundaciones y aprovechar el agua para riego.
Detalló que la infraestructura incluía un muro de contención, una compuerta y un puente, diseñados para regular el nivel del agua. Sin embargo, con el paso del tiempo, la estructura se ha deteriorado gravemente, presentando grietas y filtraciones que permiten el paso del agua por los lados y por debajo de la base.
Pesantes advirtió que, de incrementarse el nivel del agua, existe el riesgo de que la represa colapse, lo que podría destruir el puente, la vía y afectar a todas las comunidades río abajo, generando un desastre de grandes proporciones.
PÉRDIDAS AGRÍCOLAS
Peter Porras, productor del sitio San José, señaló que la falta de mantenimiento ha provocado que el dique pierda su capacidad de contención, permitiendo que el agua socave la estructura y fluya sin control.
Indicó que, en el invierno pasado alrededor de 200 hectáreas de cultivos, entre banano, cacao y maíz, además de productos de ciclo corto, resultaron afectadas por inundaciones, reduciendo la producción a apenas un 10% de lo habitual.
Además, aseguró que durante la época seca el agua se desperdicia, ya que no existe un sistema eficiente de control, lo que deja a los agricultores sin el recurso necesario para el riego en meses críticos.
PUENTE Y VÍA EN RIESGO
Vicente Quintana, presidente de la comuna San José, alertó sobre el deterioro del puente ubicado sobre la represa, cuya base ha sido erosionada por el paso del agua, lo que a su vez generó cavidades que ponen en peligro su estabilidad.
Señaló que el tránsito constante de vehículos pesados, como camiones bananeros, buses y trailers pesados incrementa el riesgo de colapso, lo que dejaría incomunicadas a varias comunidades productivas de la zona.
Asimismo, criticó el estado de la vía, calificándola como intransitable y denunciando la falta de atención por parte de las autoridades provinciales, pese a múltiples gestiones realizadas desde 2019.
RIESGO DE INUNDACIONES
Fanny Sanjinés, presidenta del consejo parroquial de San Francisco de Jumón, explicó que el daño en la represa impide contener el agua durante fuertes lluvias, lo que podría provocar inundaciones severas en sectores poblados.
Mencionó que en inviernos anteriores ya se han registrado anegaciones que alcanzaron hasta tres metros de altura en ciertos sectores de la parroquia, afectando viviendas y dejando a familias en situación de emergencia.
Advirtió que, de repetirse un invierno intenso en las actuales condiciones, el impacto sería mucho mayor, ya que la estructura ya no tiene la capacidad de retener el agua como antes.
Ante la falta de respuesta de las autoridades, los propios moradores han intentado contener el deterioro de la estructura con recursos limitados. Porras explicó que, en varias ocasiones, han colocado tierra en la parte frontal del dique para reforzarlo y evitar que el agua continúe socavando la base.
Estas acciones se han realizado incluso con maquinaria facilitada por habitantes del sector; sin embargo, reconocen que se trata de soluciones temporales que no resisten la fuerza de las crecientes.
“Se pone la tierra, pero cuando viene el invierno se la lleva nuevamente”, indicó.
EXIGEN NUEVA REPRESA
Ante este panorama, los moradores coinciden en que la solución no es un arreglo parcial, sino la construcción de una nueva represa que garantice la seguridad de la zona.
Pesantes enfatizó que las autoridades locales y nacionales conocen la problemática, ya que técnicos han inspeccionado el lugar en varias ocasiones, pero hasta el momento no se ha ejecutado ninguna obra.
Por ello, enfatizó en que se tomen acciones inmediatas que eviten una tragedia, advirtiendo que, de no intervenir a tiempo, las consecuencias podrían ser devastadoras tanto para la población como para la economía agrícola del sector.
Ernesto Pesantes,
morador:
“La represa, con el transcurso de los años, se ha deteriorado. Ya no cruza agua por la represa, sino que por los lados se ha agrietado y se ha roto la compuerta. Cuando la represa crezca a un nivel más alto del que está, corre peligro de rebosarse, romperse, llevarse el puente, la carretera y perjudicar a las personas que tengan cultivos”.
Peter Porras,
morador de San José:
“El año pasado fuimos inundados y todas las plantaciones fueron afectadas en gran manera, bajando las producciones a un 10%. El muro ya cumplió su vida útil; ya no hay soporte en la parte delantera. Al no haber soporte, el agua se va; lo llena el invierno, pero cuando ya no hay lluvias esto se seca y no hay agua para regar las plantaciones”.
Vicente Quintana, presidente de la comuna San José:
“Nos hemos dado cuenta de que la base del puente, en la compuerta de La Tembladera, está erosionada; eso se llama ‘cangrejera’. Hay unas cavernas enormes, y eso está ya prácticamente en el aire. Entonces, al momento de que pasa el transporte, que es lo más pesado suma al peligro de que en algún momento el puente se nos caiga”.
Fanny Sanjinés,
presidenta de San
Francisco de Jumón:
“Al momento de haber una fuerte lluvia, un fuerte invierno, toda el agua vendría a los canales y quien la recibe es el canal que pasa por el centro de Jumón, por lo cual se produciría una grave inundación. El agua llega hasta unos dos o tres metros de altura…el año pasado, cuando nos inundamos, a una casita solo se le veía el techo”.